Historias de Santocabrero. El regreso.

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Cuando crecemos son muchas las cosas que ocurren, demasiadas, pero hay una atroz, inhumana. Es la pérdida de la inoc...
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La otra Extremadura.

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Hay una Extremadura pobre, falta de recursos, muy necesitada y, tal vez, avergonzada de sí misma, incapaz de e...
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Un poco de mala leche.

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Tuve hace unos días una curiosa conversación con alguien que se hacía llamar vegano, aunque dudo acerca de su autodenomin...
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Es tarde ya.

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—Vengo a despedirme —le dijo al salir. —Déjame que te cuide antes de regresar. —Es tarde ya. El ti...
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Mi existencia.

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—Déjame que te diga: mi responsabilidad es el obstáculo ocasional y temporal, pero siempre imperecedero, que paraliza m...
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Historias de Santocabrero. Rojo y Verde.

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Verde. Tenía el pelo teñido de verde y estaba alborotado, casi tanto como las hojas del parque que bailoteaban a s...
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Historias de Santocabrero. Las lágrimas de una niña.

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Jup todavía es una niña. Solo el tiempo la convertirá en mujer, pero aún queda mucho para eso. Y es ese mismo tiempo el...
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La batalla perdida.

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Finalmente la codicia ha vencido a la solidaridad. El ser humano, lo más importante que nos ha pasado, pues es lo que som...
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El precio del cargo.

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Sin que sirva de precedente: los entiendo. Entiendo perfectamente el comportamiento de los partidos políticos que están a...
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