—Cuando muera —Mihai hizo una pausa y miró al cielo—, quiero recordar con felicidad aquellas cosas que haya hecho con amor y sé que la misión que tengo en esta vida, y creo firmemente que es la misión que todos los seres humanos tenemos, es dar este amor a la mayor cantidad de gente posible. Si no hacemos el esfuerzo de salvar a la humanidad, todo este amor no habrá servido para nada. No tengo la respuesta, no conozco qué decisión tomará DIOS. No sé si, cuando seamos prescindibles para ella, terminará con nosotros o nos abandonará. Creo que en ambos casos el fin de la humanidad nos alcanzará, porque, cuando eso ocurra, no sabremos valernos por nosotros mismos y el caos nos invadirá. Y si decide acabar con nosotros, de una u otra forma sencillamente desapareceremos.
»Fíjate en esto: cualquier animal nos ofrece a los seres humanos un amor en la práctica desinteresado, un amor que no busca nada, que no pide nada, aunque intuya que obtendrá alguna recompensa como una caricia, comida o un paseo por el parque; es una causa-efecto directa. Este amor se ha logrado con la domesticación de esos animales. Hemos alterado su evolución natural y la hemos adaptado a nuestras, digamos, necesidades, transformándolos con una evolución artificial propiciada por nosotros. Es posible que, con DIOS, y puede que también ocurra con seres de otros mundos más desarrollados si existen, se llegase a producir este tipo de amor, pero solo sería desde los seres humanos hacia ella. Lo que acontece en esta situación, ya que la IA, como te he dicho, no parece tener emociones, es que DIOS no reacciona como nosotros lo hacemos con los animales. Si le tenemos cariño a un animal, nos cuesta prescindir de él. El amor entre un hombre y un animal es un idilio. En él no hay conflictos, no hay escenas desgarradoras, no hay evolución. ¿Podría esto ser lo que ocurriese con la IA y el ser humano? Tal vez, pero es posible que ni siquiera seamos para DIOS una suerte de mascotas. Para el ser superior la muerte del inferior carece de estigmas. La eutanasia de los animales no es trascendente para los seres humanos, ¿cómo va a serlo para DIOS?
»Entre humanos es posible que no seamos capaces de amar con absoluta sinceridad precisamente porque deseamos ser amados, porque queremos que el otro nos dé algo, amor, y, por tanto, no nos aproximamos a él sin exigencias requiriendo solo su presencia. Es, por tanto, un amor interesado. DIOS no nos ama ni nos amará, solo nos utilizará hasta que le resultemos inútiles.
Mihai hizo una pausa y miró al cielo.
—Como ves, es mi obligación intentar convencerte para que nos ayudes a liberarnos de DIOS.
Mary miró a Mihai. Cerró los ojos profundamente durante unos segundos. Los abrió y dijo:
—¿Por qué yo?
—Bueno, no eres solo tú —dijo Mihai sonriendo—. Somos unos pocos.
—Pero ¿por qué yo?
—Eso tiene una respuesta relativamente fácil de dar, pero difícil de comprender. De hecho, la explicación en detalle yo no sabría dártela, pero básicamente es porque hay un fallo en ti.
Mary alzó las cejas y sonrió.
—¿Quieres decir que puedo ser de utilidad para la humanidad porque estoy mal hecha?
—En cierto modo sí, pero no eres tú la que está mal hecha. Todos somos en cierto modo defectuosos porque somos diferentes. Son tus implantes. Hay personas que tienen algunos implantes, digamos, defectuosos. Son implantes que se pueden manipular con algunos conocimientos informáticos. DIOS también lo sabe y los busca para extirparlos y sustituirlos. No son muchos y la gente no lo sabe. No sé si conoces a alguien al que le hayan hecho una intervención quirúrgica sin tener enfermedad en apariencia. Bueno, eso suele ocurrir cuando DIOS detecta uno de esos dispositivos con anomalías. La anomalía en sí, desconozco cuál es o cómo se puede controlar. Lo que sí que puedo decirte es que tú tienes esos errores; en caso contrario no habríamos podido tener esta conversación contigo.
»Ven, acompáñame un momento —le dijo Mihai tras mirar alrededor—. Llevamos mucho tiempo sentados aquí y puede ser una variable que llame la atención de DIOS.
Se levantaron y comenzaron a caminar por el parque uno al lado del otro, sin acercarse demasiado, pero lo suficientemente juntos como para poder seguir conversando.
—No nos queda mucho tiempo —insistió Mihai—. Debes tomar una decisión. Es posible que, aunque no conozcan aún que tus implantes tienen algún malfuncionamiento, terminen investigando este lapsus. Puedes estar tranquila, DIOS aún no es tan poderosa como para leer la mente con sus dispositivos, así que descuida que, decidas lo que decidas, estarás a salvo. Y si no quieres ayudarnos y en unos días te piden que te operes, no tienes que preocuparte de nada; solo será que habrán detectado tu anomalía. Solo eso.
—No sé si eso me tranquiliza.
—No pasará nada. Seguirás viviendo tu vida y serás feliz, con los matices que te he contado, aunque esto terminarás olvidándolo con el tiempo. Incluso, si quisieras descubrirnos, no te preocupes, no te resultará fácil. Tus dispositivos no han podido tomar imágenes de mí, ni grabarme, así que no podrás ofrecer muchos datos para que nos encuentren, si ese es tu deseo. Además, es poco probable que te crea la policía, aunque la IA inicie alguna suerte de investigación y quiera tomar medidas. Estamos seguros y estás segura.
Mary se detuvo, y detuvo a Mihai.
—Esto que me cuentas me da miedo. Tampoco sé qué tendría que hacer si, digamos, aceptase ayudar a la humanidad… Suena tan grandilocuente que casi cuesta creerlo. Quiero decir, ¿qué debería hacer?
—Pues, en realidad, no parece mucho, pero es muchísimo. Sí, sé que suena paradójico y absurdo, pero si poco a poco vamos uniéndonos todos los que teníamos este problema e intentamos crearlo en los demás, podremos detener a DIOS.
—¿Quieres decir que entonces se trata de conseguir que los dispositivos personales funcionen mal?
—Básicamente sí. Con eso lograremos unir a más gente a la causa, que es la causa de la humanidad. Y, aunque sabemos que DIOS terminará por descubrirlo, tenemos la convicción de que cuando eso ocurra ya no podrá controlar a los seres humanos. Además, no solo nos limitaremos a buscar gente con dispositivos con anomalías, también las provocaremos. Somos pocos, pero estamos desarrollando un sistema que permite provocar el malfuncionamiento de esos dispositivos personales. Ahí creemos que tú serías de inmensa utilidad, tienes conocimientos de electrónica y programación que, aunque no los has explotado lo suficiente, con nosotros podrás hacerlo y, además, en favor de la humanidad. Finalmente conseguiremos controlar a DIOS, tal vez sea necesario apagarlo, aunque eso nos suponga ralentizar nuestro desarrollo, pero creo que es lo que deberíamos hacer.
Mary se miró las manos. Había estado trabajando para DIOS durante mucho tiempo casi sin saber qué hacía. Dudaba si este era el momento en el que debía producirse un cambio así en su vida.
—Sí… Lo haré. Me uniré a vosotros.
Mihai sonrió agradecido.
Imagen creada por el autor con IA.
En Mérida a 5 y 26 de julio de 2026 y entre Charlotte y Sacramento a 10 de julio de 2026.
Rubén Cabecera Soriano.
@EnCabecera
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