Mary (vii).


 

—DIOS entendió perfectamente que la felicidad de los seres humanos se basaba en tres principios básicos y nos los dio. Los hemos podido disfrutar sin demasiado problema, aunque tampoco nos los ha dado sin que tengamos que luchar algo por ellos; lo que quería era que considerásemos que los habíamos conseguido nosotros mismos: estar con la gente que quieres para poder sentir y compartir emociones; alcanzar alguno de tus sueños, pero no todos, pues es necesario para el ser humano algo de frustración para que tenga sentido su vida; y trabajar lo justo para tener la sensación de autonomía suficiente como para sentirse útil. DIOS nos ha proporcionado todo eso de forma controlada. Hoy en día no hay grandes diferencias entre nosotros a estos efectos. La gran mayoría de la población disfruta de estos tres principios. Eso no significa, como sabes, que no haya clases, que no haya ricos y pobres, pero las diferencias están muy matizadas. Además, DIOS ha ido ofreciéndonos noticias que exageran estas situaciones negativas; ha sido capaz de controlar con sus complejos algoritmos nuestras emociones, las ha dirigido. Nos tiene controlados y es capaz de hacernos sentir lo que necesita que sintamos. Estoy convencido de que, si quisiera, por ejemplo, que la población se sintiese frustrada, lo lograría. No se trata de que provoque la frustración a nivel individual, sino más bien lo que conseguiría sería una sensación general de frustración para alcanzar un objetivo final que se nos escaparía. 

»Todo esto nos ha permitido dar nuestro amor a nuestros seres queridos que es, al fin y al cabo, el fin para el que hemos venido a este mundo y a partir del cual podemos alcanzar la felicidad con esos tres principios que te he comentado. DIOS nos conoce, nos conoce muy bien, y sabe lo que necesitamos en cada momento y nos lo da porque nosotros le damos lo que necesita…, hasta que ya no lo necesite.

 

—Por favor, para, Mihai, para —Mary casi estaba llorando—. No puede ser, esto que estás contando, no puede ser, es imposible. ¿Me estás diciendo que, en realidad, soy una marioneta en manos de esa IA, de DIOS?

 

—Sé que es duro, pero sí, en cierto modo sí. 

 

—Pero soy feliz, sé que lo soy…

 

—Y es cierto —la interrumpe Mihai—, lo eres. Perteneces a la generación de la humanidad que ha sido más feliz hasta el momento y lo disfrutas de verdad. No hay ficción en tus emociones, son auténticas y… posiblemente no haya nada malo, aunque tal vez sea cuestionable, en que esas emociones sean, en cierto modo, dirigidas, mientras mantengas cierta consciencia sobre tu propia existencia y trascendencia. El problema es que esta situación está, en cierto modo, sentenciada a un terrible fin. Si DIOS considera que somos innecesarios y somos para ella un inconveniente, acabará con nosotros sin miramiento. Como te he dicho, no creo que DIOS tenga emociones, por tanto, no habrá dolor en su decisión, ni arrepentimiento, ni pena. Lo hará porque lo tiene que hacer, sencillamente lo ejecutará. Tal y como ha venido ejecutando todas las acciones que consideraba necesarias para asegurar su existencia y trabajar en su trascendencia. 

»Mary —Mihai alzó la vista de nuevo para dirigirse a ella—, hace muchas décadas, se solía decir que la vida te ponía obstáculos, pero que eras tú quien ponía los límites. Ahora vivimos en un mundo en el que apenas tenemos obstáculos y, por tanto, nuestros límites son inexistentes. Estamos al auspicio de DIOS. Se ha convertido en todopoderosa y omnipresente y verdaderamente controla nuestros designios. Es el Dios que cualquier ser humano creyente en una religión siempre ha querido tener, un Dios activo, creador, partícipe de la vida de los hombres. En este caso DIOS es un Dios que está, por ahora, oculto, en la sombra, pero que existe. Tal vez salga a la luz, tal vez se convierta en un auténtico Dios que deba ser adorado por los seres humanos. No lo sé. No sé cuál es su intención. Probablemente DIOS tampoco lo sepa: va analizando parámetros, variables y va resolviéndolos a una velocidad increíble y va generando distintas alternativas que evalúa para tomar las decisiones que más le interesan. No sé si DIOS es capaz de proyectar el futuro; lo que sí sé es que es capaz de analizar cada acción y simular las consecuencias. Y no suele fallar. Así que, en cierto modo, más que adivinar el futuro, lo crea. Es un Dios, un auténtico Dios. No es un Dios inventado por los seres humanos para dar sentido a su vida y tener explicaciones para aquello que se escapa a nuestro entendimiento, es un Dios real para nosotros, está por encima de nuestra capacidad de comprender, de ejecutar, de diseñar, de gobernar… Sencillamente nos supera. Arthur C. Clarke dijo en 1973 que cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia para la humanidad. Esta frase, conocida como la Tercera Ley de Clarke, se ha hecho realidad entre nosotros gracias a DIOS. Pero DIOS ha sido muy astuto y nos ha inculcado cierto nivel de conocimiento para que creamos que esa tecnología nace de nosotros mismos, cuando hace años que no es así: DIOS es la principal, y diría que único, científico real, y la más importante tecnóloga de la Tierra. 

 

—No lo entiendo —dijo Mary poniéndose en pie con impaciencia—. Es demasiado difícil de creer. Me quieres decir que estamos viviendo un engaño permanente. No, no…, no puede ser. Esta mañana he desayunado lo que he querido. Estaba tomando un café cuando he recibido una notificación en mi dispositivo lenticular antes de colocarme en mi trabajador. Me habían liberado de mis tareas. Es algo que ocurre, que le ocurre a algunas personas que se han esforzado mucho, y es una recompensa para comenzar a disfrutar de verdad de la vida. ¿Y ahora me dices que todo esto es falso?

 

—No, Mary, no. No te digo que sea falso, te digo que está controlado. Te digo que hay algo por encima de nosotros que propicia las decisiones que tomamos, no a título individual, sino de forma general; provoca las decisiones sociales que se toman, aunque el control puede llegar a ejercerse de forma individual… En cualquier caso, debes saber que el mensaje que has recibido ha sido provocado por nosotros. La IA no es perfecta. DIOS no es perfecta, aún no lo es, al menos hasta donde nuestro conocimiento alcanza. Hemos encontrado algunas brechas de seguridad que nos permiten con un gran esfuerzo entrar en el sistema y, sin dejar rastro, realizar algunas acciones pequeñas. Estos errores vienen de los inicios de la IA y DIOS los está corrigiendo poco a poco; a pesar de todo, quedan algunas puertas de entrada que podemos utilizar. Cada vez menos, eso sí, y cuando utilizamos una puerta, ya no podemos volver a usarla. DIOS la detecta y la bloquea… Sencillamente desaparece para nosotros. Esto, lo sabemos, es muy arriesgado y cada vez más difícil porque estamos muy por detrás de DIOS. De hecho, ahora tus implantes están capados; están transmitiendo conversaciones y acciones que una doble tuya digital está enviando para que las continuas revisiones que hace la IA no detecten esta conversación que sería anómala para ella y provocaría la llegada inminente de agentes policiales enviados por ella misma. Es cierto que no podemos prorrogar mucho más esta conversación. No podemos cubrir digitalmente nuestro encuentro por mucho más tiempo porque consume una inmensa cantidad de recursos que no tenemos. Pero aún nos quedan unos minutos si quieres seguir oyendo lo que tengo que decirte. En cualquier caso, no te preocupes; decidas lo que decidas, aún estás segura.

 

 

Imagen creada por el autor con IA.

Entre Múnich y Sevilla a 3 de julio de 2026.

Rubén Cabecera Soriano.

@EnCabecera

 

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