Mudos (parte iv).



—¿Qué estás haciendo? ¡Eso es mío!

 

Era ya noche cerrada en Princeton. Cerrada y gélida. Como siempre desde hacía unos meses, Nils se dirigió al laboratorio situado en el sótano del Instituto de Estudios Avanzados. Nils estaba enamorado de la IAS; escribía el código de sus programas en la computadora directamente en binario. Decía que no estaba loco. No muchos le creían. La IAS Machine era una computadora digital diseñada por John von Neumann para el Instituto de Estudios Avanzados, en inglés Institute for Advanced Study, IAS. János Lajos Neumann cambió su nombre húngaro original a John von Neumann cuando emigró a los Estados Unidos en 1929, aunque estuvo viajando a Alemania hasta que los nazis alcanzaron el poder en 1933 y comenzó la expulsión de los profesores judíos. Posteriormente estalló la Segunda Guerra Mundial y von Neumann se sumaría al Proyecto Manhattan en 1943.

 

Von Neumann no le respondió.

 

—¡Suéltalo ahora mismo!

 

Johnny lo ignoró para humillarlo aún más y salió del laboratorio.

 

Nils se acercó a la máquina y comenzó a hacer algunas comprobaciones. Su cerebro matemático comenzó a hacer cálculos. Gritó. 

 

—¡Ha modificado el código! Este cabrón ha modificado el código.

 

Nils Aall Barricelli comenzó a golpearse la cara: «¿Cómo he podido confiar en ese húngaro de mierda? Solo porque me asombró con su memoria. Soy imbécil».

 

—¡Soy imbécil, soy imbécil! —gritó una y otra vez hasta que las lágrimas bañaron su rostro. 

 

Nils inspiró profundamente para tranquilizarse y se fijó en la taza que había en uno de los escritorios. Seguramente era de Johnny. La cogió y la arrojó contra la pared haciéndola añicos. Entonces lo vio claro. Sonrió.

 

 

Cogió un papel y comenzó a escribir ceros y unos de forma compulsiva, casi nerviosa. Escribía cientos de cifras, se detenía y las releía lamiéndose los labios. De vez en cuando soltaba una carcajada que retumbaba entre las válvulas de vacío, los diodos y los transistores de la máquina. A veces se detenía y escribía algunos comentarios en hexadecimal al margen de los folios. Eran las cinco de la mañana cuando terminó. Estaba convencido de haber alcanzado la simbiogénesis usando tres sencillos principios: destrucción, creación y mutación. Había creado la vida artificial. Se había convertido en Dios. Sabía que la mutación era la base de la inteligencia artificial y que conseguiría finalmente introducir elementos capaces de generar otros organismos digitalmente vivos aptos para realizar nuevas funciones con las que se aseguraría la pervivencia de esa nueva vida digital. Estaba convencido de que con el tiempo surgirían consumidores, productores, transportadores, sanadores, defensores, atacantes y, quién sabe, tal vez también pensadores capaces de desarrollar aún más la vida digital que acababa de crear. Tenía que darse prisa. Sabía que von Neumann terminaría con él y que su estancia en Princeton quedaría relegada a algo meramente testimonial por lo que terminaría por marcharse. Lo tenía claro. Se puso a picar el código en la máquina. Eran cerca de las ocho de la mañana cuando terminó y escuchó a las primeras mujeres acercarse por el pasillo. Recogió y ordenó la sala todo lo rápido que pudo. Klára Dán von Neumann, la esposa de Johnny, y un par de mujeres más lo vieron salir acelerado del laboratorio donde se encontraba la computadora con el pelo alborotado y grandes ojeras, como siempre. No le prestaron mayor atención. Se saludaron y las mujeres entraron en la sala con sus cientos de folios anotados para proseguir su trabajo de programación.

 

Nils se dirigió a su habitación y se metió en la cama cuando el sol ya brillaba en el cielo a pesar del frío. No consiguió dormir ni un minuto. Su cerebro repasaba una y otra vez todo el código que había introducido. Estaba bien, pero Nils era una persona insegura, a pesar de su asombrosa memoria y necesitaba examinarlo una y otra vez. Lo había ejecutado en la máquina y funcionaba. Solo habían sido unos segundos, pero comprobó que había logrado crear un proceso evolutivo digital similar al de la vida en la Tierra, pero dentro de la computadora. Se había asegurado de que su programa quedara perfectamente oculto entre el resto del código transcrito. Por lo tanto, aunque la IAS Machine era asíncrona y no existía un procesador central que regulase las instrucciones, que se ejecutaban una tras otra, tenía la esperanza, al haber transcrito el código como un virus incorporado a uno de los programas desarrollados por el propio von Neumann, de que en el inmenso conjunto de documentos que formaban parte de ese programa pasaría desapercibido. Así fue. Estaba convencido asimismo de que ese programa anfitrión no desaparecería porque establecía las bases del cálculo para simular la detonación de una bomba de hidrógeno. 

 

Nicholas Metropolis bautizó en 1952 con el nombre de MANIAC (en inglés las siglas de Mathematical Analyzer, Numerator, Integrator and Computer) la serie de computadoras que lograrían hacer esos cálculos nucleares. Y lo hizo después de una estancia de trabajo con von Neumann en Princeton. Nils Aall Barricelli estaba en lo cierto. Su código se conservó y fue picándose íntegramente en cada una de las computadoras siguientes que fueron apareciendo. El virus estaba extendiéndose a una velocidad exponencial según la tecnología se desarrollaba más y más. La simbiogénesis se inoculaba en cada computadora que se creaba. Curiosamente las únicas que no fueron contagiadas por razones temporales fueron las dos primeras computadoras electrónicas de la historia, ambas desarrolladas en la Universidad de Pensilvania: la ENIAC (acrónimo en inglés de Electronic Numerical Integrator And Computer) desarrollada en 1946 que utilizaba un sistema decimal, poco eficaz para su propósito; y la  EDVAC (acrónimo en inglés de Electronic Discrete Variable Automatic Computer) que era binaria y permitía algo parecido al almacenamiento de programas. Ambas fueron diseñadas y construidas por John Presper Eckert y John William Mauchly, pero a la segunda se le unió John von Neumann quien publicó un informe con gran difusión que no citaba a sus compañeros; el informe terminó constituyendo la base de la arquitectura computacional y se usó en la IAS Machine. Desde entonces, todos los dispositivos incluyen en su código el virus de Nils. 

 

 

Imagen de Nils Aall Barricelli de origen desconocido.

En Mérida a 18 de octubre de 2026.

Rubén Cabecera Soriano.

@EnCabecera

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