domingo, 5 de febrero de 2017
Javier Fernández.
No es fútbol. No le interesa a nadie, ¿verdad?
Fue un espectáculo memorable. Su cuerpo dibujando geometrías
imposibles, contorsionado hasta la extenuación, retorcido sobre sí mismo, desafiando a la gravedad con sus vuelos. La perfección no existe, pero él se acercó mucho durante
casi trescientos segundos. Su actuación provocó la ovación de miles de personas
expectantes que deseaban disfrutar, que deseaban contemplar una obra
maravillosa, excepcional, una auténtica obra de arte, pero eso no importa, no
es fútbol. La gente en pie, maravillada; él, Javier Fernández, —lástima que no
tenga un nombre brasileño—, saludando emocionado. No es la primera vez, ojalá
no sea la última, pero eso no importa, no es fútbol.
El sacrificio encalla el cuerpo que, acostumbrado al dolor, sufre cada
vez más cuando quiere recuperarse del esfuerzo. Un ramo de flores cae a la pista
y él lo recoge, más flores van cayendo, es el reconocimiento a su arte, a su
pasión, pero eso no importa, no es fútbol.
El premio en su mano, quinta medalla para un español en un campeonato europeo,
las lágrimas en los ojos, el dolor a la espalda, olvidado por unos instantes, las
horas de entreno descargadas en piernas y brazos, pero eso no importa, no es
fútbol.
Javier regresa a casa, en España. Nadie le recibe en las llegadas del aeropuerto,
nadie le laurea como merece, nadie le ofrece banderas y flores y peluches como
lo hicieron hace unas horas en Chequia, pero eso no importa, no es fútbol.
Sale en las noticias, eso sí, le ofrecen como sutil homenaje unos
breves segundos de reconocimiento, por supuesto, menos de los que duró su
actuación, le hacen una breve entrevista, tal vez dos, es que son cinco títulos
europeos y dos mundiales. Nadie le pregunta ¿por qué no te dedicaste al fútbol,
Javier? Nadie se atreve, aunque tal vez esté en la mente de muchos. Patinar es
su vida, su pasión, lástima que no haya sido pegarle patadas a un balón. Aunque
a él no le gusta es un héroe, y lo es no solo por sus hazañas, sino porque
decidió patinar y eso no es fútbol.
Gracias Javier.
Imagen: www.elpais.com
En Plasencia a 5 de febrero de 2017.
Rubén Cabecera
Soriano.
@EnCabecera
Etiquetas:
Javier Fernández.,
Política y sociedad.